Y ¿Por qué a mí?

12 de Junio de 2017 Autora: Ana Isabel Alonso. Administrativo

Está claro que el estado de ánimo incide en nuestra forma de pensar, en este caso de escribir.

A veces me planteo ¿qué haría? o ¿hasta dónde estaría dispuesta por una oportunidad de trabajo? ahí os dejo pensando…

La verdad es que cada día que dejo atrás, mi ánimo va decayendo, más de dos años ya y sigo sin oportunidad alguna, bueno miento, me llamaron para una preselección (al ver el SMS mi rostro esbozó una sonrisa, por un instante, tuve que leerlo más de dos veces…) y  al terminar de leerlo, uff no es de mi especialidad, pero, ¿cómo iba a pensar siquiera en rechazar algo que aunque no es lo mío, llevo esperado más de dos años?, por supuesto que allí me presenté, eso sí,  con las mismas ganas que el día que conseguí mi primer trabajo hace casi 28 años, primero fui auxiliar administrativo, había que poner en práctica todo lo aprendido, y con el tiempo, muy corto por cierto, pasé por fin a ser lo que me gusta y lo que he hecho de forma seguida más de veinticinco años, Administrativo,  en mi caso del departamento comercial, presentar presupuestos, gestionar los pedidos recibidos, y realizar todo esa labor interna que hace que el pedido llegue al cliente, se facture y una vez cobrado, le llames y te diga “buen trabajo Ana Isabel” Y piensas, ¡otro cliente satisfecho!… que recuerdos madre mía.

Pero tristemente, toca volver a la realidad, ¿cuánto tiempo tengo que esperar para una nueva oportunidad?… y para colmo, escucho cómo a esas personas que sí les han dado una oportunidad, después de llevar el mismo tiempo esperando que yo, que han empezado con esas mismas ganas que yo, ver, que en poco más de un mes están otra vez igual, esto ¿deprime o no?

Pero es que, a mayores, contarte la forma en que son despedidas es aún peor, “y van y te dicen, al terminar la jornada completa, aunque te hayan contratado por media… ¡lo mismo te envío esta tarde un whatssapp diciendo que ya no te necesitamos! Y van y lo hacen… ¿Pero a dónde hemos llegado? porque tenemos que admitir/consentir esto, porqué las ETT lo consienten, porqué, porqué…

En fin, al recordar he vuelto a sentir cómo mis pensamientos negativos se tornan positivos, cómo mis ganas dejan de flaquear, he vuelto a notar cómo mi corazón me dice, sigue, sigue, no desesperes, la que lo sigue lo consigue, e intento aplicar, en parte porque lo comparto con mis compañeras de Team Valladolid, esas que están ahí, esas que tienen un potencial… ¡vaya si lo tienen! (os invito a conocerlo en www.teamvalladolid.es) pero sobre todo por las ganas que ponemos entre todas a la hora de hacer proyectos, siempre con ese espíritu del primer día, siempre mirando hacia adelante, y aunque a veces flaqueamos un poquito, pero en muy pocas ocasiones, entre todas conseguimos tirar para adelante, y lo estamos consiguiendo, poco a poco, pero con paso firme siempre.

Ánimo y que no decaiga.

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