Vaciar la taza…

taza

12 de Septiembre. Autora: Cristina Delgado H.

Desde nuestra primera respiración, comenzamos a almacenar información, aprendizajes, hábitos y automatismos. Recorriendo nuestra senda leemos miles de libros, apuntes y ensayos; y aplicando lo aprendido lo guardamos como un tesoro.

 

Muy a menudo, el mayor obstáculo para el aprendizaje es “lo que ya sabemos”

 

Sería estupendo que aprendiéramos a “vaciar la taza”.  Afrontando situaciones familiares como si no supiéramos nada.  Recordad cuando éramos niños, cómo vivíamos las situaciones por primera vez, “Sin juicios”, “Con apertura” y “Entusiasmo”. ¿Recuerdas tu nivel de atención y concentración? ¿Cómo ponías tus cinco sentidos? ¿Te acuerdas del júbilo cuando lograbas el más mínimo avance? Esas son las actitudes y sensaciones que abandonamos una vez que ya “sabemos algo”.

 

Es nuestra gran oportunidad para vivir el presente como la piedra angular de nuestro día a día. Querer mostrar siempre “Competencia” y “Sabiduría” nos hace habitar en la zona mullida de nuestra realidad, nos impide vivir todo, haciéndonos pasar de puntillas por matices y posibilidades, que aún cuando nos parecen descabelladas, peligrosas y porqué no algo inapropiadas (para el colchón en el que nos encontramos), ENRIQUECEN y dan EMPUJE a nuestro YO genuino.

El secreto para anticiparnos al cambio es aprender a pensar como principiante. Ver cada cosa como nueva, como nunca experimentada,  estaremos mejor preparados para cualquier cambio que se nos pueda plantear. La mente de quien observa por primera vez lo nuevo de cada momento o persona, es  atenta, despierta, esmerada y concentrada, dispuesta a explorar lo desconocido que encierra cada instante.

 

“Los nuevos ojos y mente abierta del principiante verán cosas que al experto se le escapan.”

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