Te echo de menos

 

 

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26 de septiembre. Autora: Marian Gómez

Me hubiera gustado empezar estas lineas de otra manera, pero, para qué nos vamos a engañar, te echo de menos. Has estado tanto tiempo en mi vida que es normal. Ni me extraño ni te extrañes, es así.

Poco me falta ya para superar los cuarenta y desde que te conocí, hace más de 20 años, hemos estado juntos, casi inseparables. La pareja. Algún mes o alguna semana de distancia por motivos ajenos, pero, enseguida, de nuevo, juntos.

No es que hayamos sido diferentes, es que, sin darnos cuenta, hemos sido complementarios. Tu anuncio fijaba las reglas y yo hacía el trabajo. Tú marcabas los horarios, y yo, acudía raudo. Y aunque la mayoría de las veces, lo que en su día me dijeran “fuera ley”, puedo decir que, en ocasiones, lo que he aprendido y lo que me han enseñado también te desdecía, rebatía y explicaba. Sí, hubo momentos en los que claudicaste ante lo “imposible”, en otros, me dejaste probar, e incluso, en alguna ocasión, acepté con desgana tus decisiones. Ya ves, el quid pro quo de toda relación, la que teníamos, la nuestra.

Este verano también se me ha hecho raro mirar el calendario y no ver marcado a fuego el mes de agosto, mis vacaciones. En este instante nuestro de sinceridad absoluta, he de confesar. Nunca me gustó disfrutarlas ese mes. Mi preferencia, septiembre, estuvo siempre vedada. Aún así, te aceptaba. Aceptaba casi sin rechistar esta “imposición” velada. Por el bien común, creía. O por facilitar, de algún modo, la vida a los compañeros, pensaba. O por ser la última en la plantilla, justificaba…sin saber muy bien el qué.

Que sepas, quiero que sepas también que echo de menos el sonido del despertador en la mañana, las duchas cronometradas y el regusto a falsa victoria al coger el bus después de una carrera despiadada. Echo de menos los brindis con los compañeros en Navidad, que por entonces -¡lo que es la vida!- no me gustaban, los nervios del primer día y la mesa de trabajo desbordada. Echo de menos mi vida de antes, lo que fui y lo que eras, ¡para qué engañarnos!, es a ti a quien más echo de menos.

Por eso, y, aunque no sea nada fácil, aquí sigo yo, buscándote. Postulando infatigable ante cada puesto que se parezca a ti. Recorriendo webs y páginas salmón en busca de tu “nombre”. Preguntando a conocidos y a amigos de mis amigos por si supieran algo de ti, o esperando ese correo o esa llamada que me confirme que el pasado, por fin, ha pasado, que volvemos a coincidir, que mi despertador volverá a tocar diana el lunes por la mañana.

1 comentario sobre “Te echo de menos

  1. Fantástico, una manera palpable y muy humana de describir una situación latente entre el colectivo de las mujeres. No se ha podido describir de mejor manera la situación tan grave que atraviesa este país. Enhorabuena por este artículo compañera!!!

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