Mujeres escritoras

Autora:  Mª del Carmen González Sanz. (Maika)

A las mujeres les costó tomar la palabra, su papel era el silencio junto a la obediencia. Cuando rompían el mutismo eran tildadas de chillonas, histéricas o locas, y muchas terminaron en manicomios sin más motivo que rebelarse para decir a gritos lo que pensaban. Y si decir lo que pensaban era peligroso, tomar la pluma, y un papel en blanco no lo fue menos.

Pero siempre hay huecos por donde colar un suspiro de rebeldía. Algunas escritoras ocultaron su autoría tras la firma del padre, el hermano, o el marido; otras damas de las letras inventaron un seudónimo varonil como máscara protectora. Era un antifaz necesario, ya que frases como la del poeta Robert Southey, “la literatura no es asunto de mujeres y no debería serlo nunca”, frenaban el deseo de firmar sin miedo. Imaginemos cómo recibiría Charlotte Brönte esa frase como contestación a los poemas que ella escribía, cuando además el imaginario social creía que las mujeres tenían una “inferioridad intelectual por naturaleza”.

Claro que todos tenemos la tentación de pensar que eso era antes. Ahora nadie duda de que las mujeres escriben tan bien como los hombres y que, intelectualmente, no son inferiores. Pero la verdad, quizá por motivos distintos, hoy lo siguen teniendo más complicado que ellos. Por ejemplo, la escritora J.K. Rowling (Joanne Rowling), en el año 90 terminó de escribir su primera novela “Harry Potter y la piedra filosofal”. La editorial que publicó el libro, le pidió que empleara un pseudónimo que ocultara su género, con el fin de evitar ser catalogada la saga como “fantasía para mujeres”. Ya ven, el que literariamente le cuelguen el calificativo “para mujeres” le resta valor. Curiosamente las escritoras de “fantasía”, “ciencia-ficción”, y “terror” son las que más dificultades tienen. Imagínense, existe una plataforma para visibilizarlas, que se llama La Nave Invisible. Es increíble, porque uno de los personajes más famosos de la literatura de “terror”, Frankenstein, es obra de la escritora inglesa Mary Shelley.

Si miramos hacia los grandes premios, el Nobel por ejemplo, tampoco resulta sencillo el reconocimiento. Quiero visibilizar a Isak Blixen, pseudónimo de Karen Christence Blixen, autora de “Memoria de África”, quien fue candidata al Nobel en dos ocasiones, pero no se lo dieron. Ernest Hermingway reclamó públicamente que concediesen el Nobel a la escritora, a la cual admiraba, en vez de a él.

Otra curiosidad, en 2011 aparece la novela “La amiga estupenda”, bajo el pseudónimo de Elena Ferrante, con un gran éxito que dio lugar a una saga de novelas, y una polémica: ¿qué sexo ocultaba el secreto de la autoría? ¿Se escondía un hombre o una mujer tras la firma? Ríos de tinta y opiniones de todo tipo, entre otros comentarios tuve ocasión de escuchar: “Los libros son muy buenos y eso muestra que están siendo escritos por un hombre”. Supuestamente, Anita Raja es la autora, maravilloso, pero los comentarios dan a entender que en el gran comercio literario existe la creencia de la mayor calidad de los escritores que de las escritoras.

TEAM Valladolid quiere dar las gracias a las mujeres escritoras de todos los tiempos, porque con su tinta construyeron espejos donde reflejarnos, idearon maneras de ser que sirven de modelo para “otras”, crearon caminos para la aventura y la búsqueda. Ellas somos nosotras.

1 comentario sobre “Mujeres escritoras

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