La Madre Tierra.

28 de Agoosto. Autora: Gemma San Juan Peña- Periodista.

Estoy sentada en un aeropuerto, mis vacaciones han terminado, miro los paneles que informan que mi vuelo saldrá con retraso, son las 10 de la noche y sólo puedo pensar que estoy agotada; mis hijos me miran y se ríen, oigo al más pequeño decir a su hermano “Mamá se aburre porque no puede hablar con nadie, ¡qué raro que no se haya encontrado con algún amigo de Langayo en todo el viaje!”; fue como una premonición, porque pasados 10 minutos en aquella sala se oyó “Gema San Juan!!!! No me puedo creer que nos crucemos aquí después de tantos años”. Julia Suárez y yo estudiamos juntas en la misma Residencia Universitaria en Valladolid, ¡Dios mío! cuánto tiempo ha transcurrido desde aquella época;  ahí estamos las dos riendo sin parar y así comenzamos a desmenuzar nuestras vidas en un plis plas.

La noté muy cansada, poco a poco fue desgranando toda esa cantidad de información que posee y que tanto ama, sus estudios agrícolas en INEA le han vinculado a nuestra madre tierra, a nuestras raíces, crecer amando el campo, “este terruño que las mujeres siempre hemos labrado con nuestras manos, y, sin embargo, las mujeres rurales somos invisibles en nuestro país, he arado, he sembrado (así se inicia el ciclo agrícola), he recogido cereal, remolacha, patatas y nuestras queridas uvas castellanas, mi marido falleció y a la semana siguiente ya estaba sujetando el volante de mi  tractor, es ese lazo invisible que une la tierra con mi impulso vital, pero, la realidad de la mujer rural es muy dura, te podría contar mil y una historias”.

Continúa una charla con la que me siento identificada, he crecido en el campo, y sé lo que es la madre tierra. Muchas mujeres rurales han trabajado ahí toda la vida, pero, no han cotizado, todas las propiedades están a nombre del marido y estas pequeñas explotaciones no podían asumir dos cotizaciones íntegras; su trabajo se considera  como ayuda familiar, sin ningún reflejo en las estadísticas, ni en el PIB.

Hoy, aproximadamente, 5 millones de mujeres en España desempeñan las duras tareas que el mundo rural conlleva, cuidan además de los hijos y muchas veces de los padres; con pocas vacaciones, y lo peor, sin reconocimiento y sin visibilidad.

Son diversas las organizaciones que ahora trabajan por la igualdad de oportunidades, el feminismo va aportando esa claridad a los rincones más oscuros de nuestro entorno laboral, así que también le llega el turno a la realidad rural.

Me explica Julia que tal como está montado el sistema muchos agricultores desaparecerán sin las ayudas directas, ayudas que deberán llegar y estar al alcance de los que residen en los pueblos, la gente joven que habita en el medio rural sale a estudiar, se forma, pero llegados a este punto necesitará encontrar apoyos y servicios básicos para quedarse aquí, para arraigarse a esta madre tierra tan poderosa, y poder recuperarla, es necesario un cambio de mentalidad, apostar por una PAC más verde y una actividad sostenible, apostar por la modernidad para ser eficientes, la burocracia tiene que dejar de ser tan tremenda y tener en cuenta que los productos agrícolas son cada vez más baratos, es un proceso que no tiene que ver con la crisis, sino más bien con un modelo de distribución y consumo que produce unos resultados bastante cuestionables; y por supuesto, una mayor concienciación, la Ley de Titularidad Compartida de 2011 ha equilibrado la situación y las mujeres que comparten las tareas del campo pueden ser reconocidas como cotitulares de las mismas, aunque todavía queda mucho camino por recorrer.

Ha pasado el tiempo, y me quedo ensimismada mirando la noche y las luces de los aviones, me olvido de ellos y no puedo parar de pensar en lo que yo siento por Langayo, mi campo, mis veranos al sol , ese olor a cebada y trigo, ese Vínculo tan fuerte y especial que mis hijos han captado y que también han hecho suyo; estos sentimientos tan románticos no pueden obviar todo lo que ella me ha contado, y todo lo que queda por hacer si queremos ocupar el puesto que nos corresponde en este sector tan duro y tan necesitado de hombres y mujeres que lo mimen, lo pueblen y lo impulsen.

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