¿Estudias o trabajas?

3 de Abril de 2017  Autora:  Laura Pérez de Gracia Villagrá. Formadora.

A finales de los 90, muchas personas entre los 20 y los 30 años, en las que me incluyo, estábamos finalizando los estudios universitarios y comenzando un máster que nos iba a suponer una garantía de trabajo seguro.

Pasó el tiempo para todos nosotros y por el año 2000 nos encontrábamos trabajando en grandes multinacionales, consultoras, bancos y empresas emergentes que nos ofrecían contratos en prácticas con grandes posibilidades de contratos indefinidos, incentivos económicos si se cumplían los objetivos, cestas y comidas de navidad…..todo suponía alegría y seguridad.

La gente se animó a comprarse un coche, una casa, otra casa de vacaciones, hacer varias escapadas de viajes anuales, aprender a esquiar y en definitiva, a llevar una vida consumista sin preocuparse del futuro laboral.

Pasó el tiempo y un día se empezó a hablar de crisis económica. Llegaron también los ERES de empresa que afectaron a gente cercana, los despidos masivos que ya sí nos afectaron directamente y la inevitable cola del paro. Después de dos años de subsidio en los que intentas buscar un trabajo y hacer sucesivos cursos que crees que te vendrán bien para mejorar el currículum, se termina la prestación. Ya no hay ingresos. ¿Qué hacemos?.

A mi generación nos educaron para estudiar, estudiar y estudiar, porque es lo que había que hacer para poder trabajar en el futuro.

Muchos de nosotros, después de años persiguiendo un trabajo, desesperados, volvemos a los libros y estudiamos otras licenciaturas, otros cursos, nos reinventamos, opositamos…

La gente que se ha salvado de la criba, muchas veces mira con tristeza y desconsuelo las situaciones ajenas, convencidos de que ellos merecen seguir en los puestos que desempeñan. No están a favor de ceder un ápice de sus sueldos….mala suerte para el resto. Se quejan de sus “pobres” sueldos a gente que está sin trabajo, o de las “horas que tienen que echar”…..¿tienen EMPATÍA?. Lo dudo.

Habría que hacer una reflexión y ver que el  mundo laboral que conocimos no volverá a ser el de antes. Todo esto ha cambiado. Ya no se trabaja para toda la vida en una empresa, se trabaja por proyectos concretos o por obras o servicios determinados.

No podemos mirar al pasado y añorar nuestro antiguo trabajo, porque no volverá. Pensemos que en el nuevo mercado laboral se premia la iniciativa y la motivación.

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