Entrevistas: cuestión de sentido común

 

Imagen entrevista

22 de julio 2016. Autor: TEAM

Tengo que reconocerlo. Soy bastante escéptica con respecto a los manuales y tratados sobre la selección de personal. Si. Lo más seguro es que mi opinión al respecto no valga de mucho, porque miles de expertos en recursos humanos no pueden estar equivocados, pero lo cierto es que conmigo esos consejos no sirven.

Hay infinidad de libros, páginas, informes que hablan sobre el tipo de entrevistas que hay, cómo responder a preguntas complicadas en una entrevista de trabajo, cómo superar tus nervios, errores más frecuentes del entrevistado y entrevistador, fases y procesos de una entrevista, preguntas clave… pero yo considero que todo eso se puede resumir en una sola frase, “aplicar el sentido común”. Puedes llevarte aprendido como el catecismo cómo responder a determinadas preguntas, pero… si luego a la hora de la verdad éstas no te las plantean…. de nada te habrá servido.

Mí único consejo ante una entrevista de trabajo, es seguir tu propio instinto. Una entrevista, al final es una conversación normal y corriente, como tantas y tantas que mantenemos a lo largo del día. La vecina del quinto cuando nos interroga en el ascensor, también en cierta medida, nos está evaluando ¿a que sí?. Pues en una entrevista de trabajo, ocurre lo mismo. Hay tantos tipos de entrevistas como personas en el mundo. Ninguna entrevista es igual a otra, porque los entrevistadores y entrevistados no son los mismos. Y… un entrevistador, nunca hace dos entrevistas iguales, porque la persona que se sienta enfrente… es completamente diferente a la anterior.

Por suerte o por desgracia, yo he pasado por algunos procesos de selección (tampoco muchos, a decir verdad), y… bueno, normalmente siempre he salido contenta, porque de inicio me he planteado la entrevista como una conversación cualquiera en la que ambos deseamos conocernos con un fin profesional. Y… bueno… antes de entrar siempre pienso, que si sale bien, pues genial, y si no… pues a la siguiente. No se puede gustar a todo el mundo ni a todos los entrevistadores.

Nunca sabes lo que te van a preguntar, igual que nunca sabes qué está buscando exactamente la otra persona para su empresa. Conozco el caso de un chico, amigo de una amiga, que acudió a una entrevista de trabajo para un puesto de mozo de almacén, que se quedó dormido en pleno proceso de selección de personal, en este caso grupal. Pues resulta que al finalizar el proceso, cuando él lo daba todo por perdido, el eleccionador de personal le sorprendió con un contrato de trabajo. Seguramente vio en él cualidades y aptitudes que superaron a las del resto de aspirantes a pesar de que se pasara media prueba de selección soñando con los angelitos.

En definitiva, las recomendaciones que aparecen en las miles de páginas que hay en internet sobre cómo superar con éxito una entrevista de trabajo, seguro que son muy útiles para la mayoría de la gente, pero no para mi. Yo prefiero ser yo en la entrevista y responder con sinceridad a las preguntas, explicando mis puntos débiles, si es que me los preguntan, sin intentar divagar o “camuflarlos” con puntos fuertes.

Hay páginas que te dicen que te estudies tu currículum para saber defenderlo… ¿? ¿perdón? ¿estudiar tu currículum? Tu currículum es el resumen de tu vida profesional, si tú no conoces tu vida… mal vamos. Como ya he dicho, no he hecho demasiadas entrevistas, pero… he sabido salir airosa de todas ellas, a pesar de que en algunos casos me han preguntado cosas tan sorprendentes como mi signo del zodiaco o si me habían hecho alguna vez un test de memoria, a lo que yo sinceramente respondí… “Si… pero no me acuerdo del resultado”, con lo cual, ya estaba dicho todo ;-).

¿Y tú? ¿Cómo te planteas las entrevistas de trabajo?

 

1 comentario sobre “Entrevistas: cuestión de sentido común

  1. Totalmente de acuerdo.
    La única vez que hice caso a “esas páginas”…fue un autentico desastre, estaba taaaan pendiente de seguir sus consejos, que me olvidé de ser yo.
    La última me la plantee como una “reunión de negocios” el entrevistador quiere algo y tú tienes (o no) ese algo.
    Y sobre todo; el que nos entrevista no tiene todo el poder ni tampoco es más que tú, es igual.

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