Aprender a emprender

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6 de Mayo. Autora: Sonia García

Hace poco hice un curso destinado a emprendedores con la intención de plasmar en un plan de empresa, eso que llevo rumiando, esa cosa que bulle en mi cabeza desde la juventud y que nunca me he planteado a conciencia. Quería ver sus posibles, o como suele decirse en jerga empresarial, quería ver su viabilidad.

Es sorprendente la cantidad de gente que, viviendo en unos momentos de incertidumbre como los que vivimos, cuenta con inquietudes y ganas de arrancar su propio proyecto. En una sociedad como la nuestra, acostumbrada al espectáculo de la inmovilidad, choca poder encontrarte con un panorama como el que pinto. Y es que, aunque a menudo, se habla de juventud y de jóvenes con un tono más que menos negativo, he conocido a un chaval, un chico, un joven de tan sólo dieciocho años con una experiencia, desparpajo y arrojo “impropio” de su edad. El “alma mater” del grupo. El que nos impregnó a todos los presentes de una fuerza e ilusión que no llevábamos al inicio del curso.

Al finalizar la formación y de regreso a casa, reconozco que me sentí satisfecha. Satisfecha por pensar que estamos comenzando a educar de otra forma -a pesar de tanta LOGSE, LOCE, LOMCE-, satisfecha por ver y creer que se puede educar desde infantil en la cultura del emprendimiento, de la aptitud y actitud ante la vida, de la educación emocional. Quiero pensar que algo estamos aprendiendo de la crisis vivida…

Nuestros jóvenes, millenials, generación Z o como quieran llamarse en este presente-futuro, han de estar sobradamente preparados en la idea de emprendimiento y flexibilidad horaria, y, los de mi generación, la del esfuerzo y la formación universitaria, no tenemos más remedio que adaptarnos a los nuevos tiempos, a la formación profesional -no estaría de más dejarnos de tanta teoría y pasar al trabajo manual del día a día-, al teletrabajo, la tecnología y  a trabajar por proyectos. Todo, perfectamente compatible. Porque con esfuerzo, los todos son posible.

Educar a nuestros hijos en este nuevo paradigma de soltura/emprendimiento es tarea nuestra. Sin tener miedo al fracaso. Porque tropezar siempre va acompañado de una enseñanza. Porque lo que no se intenta, nunca se consigue. Y porque atrás, muy atrás ya quedó eso de “los sueños, sueños son”.

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