Confianza

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13 de mayo. Autora: Laly Caballero

Me gusta ver la “forma y el color” que tienen las palabras. Porque, aunque no os lo parezca, todas ellas cuentan más que las sílabas que las representan.

Pongamos el término confianza. ¿Verdad que con sólo leerlo ya te remueve?¿verdad que piensas en el otro, en lo que significa ser depositario de ella, y no en tí?

Confianza. Hoy no os quiero hablar de la que se regala. Porque, regalar es un término implícito a confianza, que os quede claro. Hoy quiero hablar de la confianza en mí. Esa que alguna vez me falla y me cojea. Esa a la que mis miedos acechan, y ella, dependiendo de lo que haya en juego, se esconde o encara con firmeza, enseñándome lo que soy, lo que quiero y puedo ser.

Confianza. Lo que hay dentro de mí que me dice “sí, sí, sí”. Porque para ella todo es posible. Entonces…¿cómo puedo dudar de tí?

Confianza. La seguridad de saber. De eliminar la incertidumbre y los ángulos muertos de tu vida. Porque la certeza es una cualidad que le acompaña…¡he de recordar agarrarme a tí!

Confianza. La determinación que me acompaña en cada uno de mis actos. La que me define como persona y profesional. Mi marca personal. Lo que ven y lo que enseño…¿será posible que dude de tí?

Confianza. O la certidumbre de iniciar algo nuevo sabiendo que va a salir bien. El impulso, el ánimo, el aliento…¿se puede no triunfar teniendo esto?

Y es que, como os decía, la palabra confianza cuenta más en su haber que lo que son unos pocos trazos. Y, si no lo ves así, dime cómo te sientes cuando te dices “yo, confío en mí”

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